The dessert I cooked for this Christmas' dinner, and probably for next dinner of New Year's Eve! I discovered it at Native Food&Wine thanks to Foodbuzz's Daily Buzz newsletter. It's incredibly easy to make, delicious and... highly customizable!
ingredients
250 gr mascarpone cheese
3 tablespoons agave syrup (or maple syrup)
2 tablespoons caster sugar
your favourite food colorant
grated chocolate
preparation
Beat the mascarpone with the syrup in a big bowl until smooth. Add the sugar and beat again. Now add the food colorant and beat once again. Chill for at least 2 hours before serving. Use a pastry bag or a plastic bag with a hole in the lower corner to pour the mixture into the recipients for serving. Spread the grated chocolate over the top.
extras
The original recipe changes a bit and adds a couple tablespoons of liquor to the mixture, just use whichever suits your interest most or create your own flavor (for instance using vanilla). Also, other decorations such as strawberries or any kind of berry, edible cooking flowers, cookies, or anything sweet you find cute enough to accompany them are advisable.
Con la salvedad de que actualmente Hokkaido me queda un poco lejos y por tanto la leche es de un proveedor local (al parecer la leche de allí es excelente), este pan es igualmente un delicioso descubrimiento para el desayuno, pues es ligeramente dulce, con lo que las tostadas resultan una exquisitez y, como es muy fácil de elaborar, se ha convertido en un nuevo estándar de desayunos en casa.
Podéis encontrar la receta original en La olla suiza (la recomiendo por ser la original y más precisa), aquí pongo mi adaptación para cocineros sin báscula a mano. Bon appetit!
ingredientes
500 gr harina
20 gr levadura fresca o lo necesario para la harina en levadura seca activa de panadería (dos sobres si es de marca Vahine)
1 cucharada bien plena de leche en polvo
3 cucharadas de azúcar
1 cucharadita rasa de postre de sal
1 huevo
210 ml leche
80 ml nata
preparación
Si usas levadura fresca, disuélvela en la mitad de la leche y luego mezcla todos los ingredientes excepto la sal (si usas levadura seca, mezcla todo excepto la sal directamente), recordando batir el huevo antes para que se mezcle de manera homogénea. Recomiendo hacer la mezcla en un bol grande, con la leche templada sin llegar a hervir, y mezclando durante tres o cuatro minutos con una paleta o cucharón de madera. Añade la sal y mezcla tres minutos más hasta tener una masa con la textura de un chicle, o incluso un poco más pegajosa. Cubre con un paño de cocina y deja reposar una hora mínimo, hasta que la masa haya levado. Pon a calentar el horno a unos 150ºC. Sobre una superficie limpia con un poco de harina espolvoreada encima coloca la masa, divídela en cuatro partes iguales, estíralas y aplánalas y enrrollalas sobre sí mismas. Coloca los rollos en un molde de horno con papel de hornear o uno de silicona (muy recomendables) y mete en el horno. Apaga el horno y deja la masa levar otra hora. Sólo queda encender el horno de nuevo y poner el pan a cocer unos 25 minutos a 180ºC o hasta que dore.
extras
En La olla suiza proponen una variante que es auténtico vicio, la cual ya he probado y de la que aún no he subido fotos porque... ejem... estaba tan bueno que nos duró bien poco en casa... *^^U*: Cuando estires las láminas y antes de enrollarlas procede a untarles una generosa dosis de Nutella o Nocilla. Esta variante está tan buena que he tenido que jurarme a mí misma no cocinarla a menos que: A) venga gente a casa, B) me vaya a hacer snowboard y por tanto necesite una dosis extra de calorías para quemar o C) quiera llevar algo a alguna celebración en casa de alguien. Era o eso o incrementar mi talla de ropa de manera epicureamente dramática.
También se me ocurre que sustituyendo la Nutella por mermelada o rapsodia de frutas podría funcionar. Todo será probarlo... jejeje.
"¿Peligroso? ¿Qué puede tener de peligroso?" Esto me preguntaba yo antes de leer la receta de Nibbles of Tidbits. Tras descubrir que se hace en 5 minutos al microondas en una taza o bol con ingredientes que sueles tener en casa comprendí porqué. Semejante dosis de placer a sólo unos minutos del estómago ES peligrosa. Tan peligrosa que no me pude resistir a probarla inmediatamente, claro. Por si la receta no era fiable... ejem... fines científico-empírico-cartesianos y esas cosas... vaaaaleeee... jejeje... ¡Estaba fantástico.
ingredientes
1 taza o bol de desayuno
4 cucharadas de harina
4 cucharadas de azúcar blanca o 4 y media de azúcar morena
2 cucharadas de cacao (si es puro sin azúcar mejor)
1 huevo
2 cucharadas de leche
3 cucharadas de aceite de girasol
1 cucharada de postre de esencia de vainilla (opcional)
preparación
Mezcla la harina, el azúcar y el cacao en la taza, añade el huevo y bate bien. Vierte la leche, el aceite y la vainilla y mezcla todo. Coloca la taza en el microondas y cocina a 800W durante 2 minutos 30 segundos (o 2 minutos para que esté más esponjoso y menos seco). Curiosamente tanto en Nibbles of Tidbits como en Dizzy-Dee y Half Assed Kitchen recomiendan 3 minutos a 1000W pero a mí se me queda hecho una piedra a ese tiempo y sólo 800W; sea como sea, prueba con 2 minutos 30 segundos, eso debería bastar y, si se queda poco hecho, siempre puedes volver a calentarlo unos segundos más. Durante la cocción el pastel levará llegando a rebasar el borde. No te preocupes, luego bajará. Deja enfriar un par de minutos antes de empezar a comerlo, ya directamente en la taza o desmoldándolo con la ayuda de un cuchillo.
extras
Tomar de desayuno o merienda con leche, café, té, etc. Acompañar con helado, azúcar glas espolvoreada por encima, trocitos de chocolate o nueces en la masa, partido por la mitad y relleno de ganache o Nutella, etc.
alternativas
Si le quitas el cacao y añades otra cucharada de vainilla, además de un poco de canela o arándanos tendrás un fantástico pastelito-magdalena.
Este bizcocho es un clásico en la mayoría de panaderías y pastelerías, pero normalmente resulta bastante denso y contundente al estómago. Esta versión es más ligera... dentro de lo que cabe ;). Hasta hace bien poco utilizaba una receta que encontré en un envoltorio de chocolate de cobertura, pero requería paciencia, tiempo y mucho ojímetro. Así que decidí que todo aquello de separar yemas, claras y demás era demasiado complejo para un bizcocho de andar por casa y que tenía que haber una forma más simple de hacerlo. Y la hay, me di cuenta al hacer un bizcocho de yogur. Utiliza esa receta de base contemplando los siguientes cambios:
1. En vez de añadir un sobre de levadura Royal, añade uno y medio y, si puedes, hazlo con aceite de girasol para que sea más ligero.
2. Cuando tengas la masa del bizcocho hecha, repártela a partes más o menos iguales en dos boles.
3. A un bol añade cuatro cucharadas soperas de cacao en polvo, mejor si es sin azúcar. Yo utilizo los de Chocolat Factory e Intermón Oxfam.
4. Al otro bol, añade tres cucharadas de harina y los ingredientes extra que te dé la gana. Yo suelo usar la cáscara de un limón rallada (sólo la parte amarilla, que si no amargará) y una cucharadita de canela en polvo, pero puedes utilizar muchas otras cosas, como vainilla en rama, polvo o líquida, arándanos, pasas, frutos secos...
5. Vuelca las masas en un recipiente preparado adecuadamente (ver receta de bizcocho de yogur o el post sobre cómo hornear y desmoldar un bizcocho) y remueve las masas un poco con un cuchillo o un palillo chino para que se "amarmolen" las masas.
6. Hornea siguiendo la receta original.
7. Administra y devora a tu placer.
Este es el segundo postre que hice para la pasada fiesta de fin de año (junto con la Tarta Maquera de Chocolate Blanco) y que hizo las delicias en especial de mi querida Cris, adicta impenitente al chocolate. Es una receta que descubrí en i-Recetas, el delicioso blog de Pepinho, a medio camino entre pastel, fudge y bombones, y aparte de ser visualmente muy llamativa es muy fácil y rápida de hacer. La única precaución con esta receta es no pasarse con la leche condensada, pues el fudge quedaría espantosamente dulce, así que si prefieres reducir unos 20 gr la cantidad de leche condensada encontrarás un sabor más amable con los paladares menos golosos. Por lo demás qué decir... dejar un rato antes de servir fuera de la nevera para cortarlo bien, sin quebrar su cobertura, y servirlo en trozos pequeños porque aún rebajando la leche condensada es un postre muy dulce. Eso sí, será la pasión de cualquier chocohólico en kilómetros a la redonda.
ingredientes
base
200 gr galletas tipo Digestive
12 gr cacao en polvo (2 cucharadas)
1 cucharada azúcar
80 gr mantequilla fundida
fudge
100 gr mantequilla
50 gr azúcar blanca
50 gr azúcar moreno
400 gr leche condensada
20 gr miel de caña o melaza (no es obligatorio)
70-75 gr chocolate negro fundido
cobertura
200 gr chocolate blanco
chocolate de repostería (tipo cobertura) fundido
preparación
Mete las galletas en una bolsa de congelación, ciérrala y pasa un rodillo por encima hasta tenerlas bien trituradas. Viértelas en un bol y mezcla con el resto de ingredientes para la base. Forra un molde de unos 20x20 centímetros con papel de hornear o de aluminio. Extiende la mezcla en el fondo apretando bien con una cuchara y reserva en el frigorífico. Ahora pasamos al fudge. En un cazo a fuego bajo mezcla la mantequilla con los azúcares y la leche condensada. Remueve constantemente con una cuchara de madera hasta que empiece a dorar y burbujee. Al hervir retira del fuego y añade la melaza y el chocolate negro. Sigue removiendo durante un minuto, piensa que a más remuevas más duro quedará después. Vierte la mezcla sobre la base y deja en el frigorífico al menos una hora. Cuando solidifique funde los chocolates por separado y decora. Pepinho lo cubrió con chocolate blanco y adorno con líneas de chocolate de repostería, pero yo como no tenía suficiente chocolate blanco lo hice al revés. Decorarlo como en las fotos es muy fácil. Vierte el chocolate que quieres haga de base del dibujo, dejar enfriar en el frigorífico de 3 a 5 minutos, viertes el otro chocolate por encima haciendo líneas paralelas (rellena una bolsa de congelar con el chocolate y córtale una punta para hacerlo con comodidad), supongamos en horizontal, y con un palillo de dientes trazas líneas paralelas perpendiculares a las de chocolate, en este ejemplo en vertical.
extras
¡Miles y miles de posibilidades! A la base puedes añadir una cucharada de canela o jengibre en polvo, almendras o nueces troceadas y a la decoración fresas frescas laminadas, perlas o fideos de chocolate o nata, sólo por poner algunos ejemplos.
alternativas
El fudge puede hacerse de chocolate blanco en vez de negro, y para la cobertura puedes lucirte escribiendo mensajes o haciendo dibujos. Eso sí, siempre con chocolates para cocinar para poder trabajar bien con ellos (Chocolat Factory vende uno excelente con sabor fresa y de color rosa).
El clafoutis es un postre tradicional francés orginario de Limousin (zona de Limoges) tremendamente aromático y fácil de preparar. La base es una de las típicas combinaciones huevos-leche-harina con el añadido de cerezas u otra fruta y se sirve tibio, por lo que recomiendo hacerlo con horas de antelación y darle un golpe de horno antes de llevarlo a la mesa. El clafoutis (receta tomada de Food & Cook) se hace tanto en molde grande como en individuales (como en las fotos) y se suele aderezar con azúcar glas (pasa azúcar del tipo normal por la batidora y listo) espolvoreada por encima. Aunque lo extendido es hacerlo con cerezas deshuesadas, los expertos recomiendan poner cerezas enteras para que su jugo no impregne la masa. Como veréis en alguna de las fotos, uno de mis clafoutis es de color mas claro que los demás. Esto es debido a que el claro no lleva el azúcar moreno del resto, sino un edulcorante para diabéticos, así mi Tito Charlie puede disfrutarlos también (es uno de mis conejillos de indias culinario) . ¡Estoy muy contenta con el resultado, son mis primeros clafoutis y han resultado estupendos!
ingredientes
100 gr harina
100 gr azúcar blanca o 120 gr de azúcar morena
50 gr mantequilla o margarina
200 ml nata líquida (un brick pequeño)
50 ml de leche (1/4 de vaso, aprox.)
4 huevos
300 gr cerezas (aprox.)
preparación
Deshuesa las cerezas y córtalas a tu gusto, en mitades o en cuartos (yo las corto en dos láminas grandes y dos pequeñas con lo que queda). En un bol grande bate los huevos y cuando estén muy bien batidos añade el azúcar. Vuelve a batir intensamente para que se mezclen bien y añade la nata, la leche y la mantequilla derretida. Cuando tengas un caldo homogéneo añade la harina poco a poco batiendo para que no haga grumos (si es posible usa una batidora para esto). Te quedará una crema dulce. Precalienta el horno a 180 ºC. Ahora unta los recipientes con mantequilla o margarina y vierte la crema en ellos, con la precaución de no llenarlos hasta arriba, pues el clafoutis sube mucho en el horno y podría desbordar, aunque después, al sacarlo y dejarlo enfriar, se baja bastante. Deja caer sobre la masa los trozos de cereza y hornea hasta que haya subido y esté bien dorado, unos 25-35 minutos dependiendo del molde que hayas usado. Intenta que no se haga demasiado para que tenga una textura cremosa por dentro. Servir tibio y, si es posible, espolvoreado con azúcar glas por encima.
extras
Encontrarás muchas recetas en las que añaden cacao para hacerlo de chocolate (Jamie Oliver, Pepinho...). También puedes sumar frutos secos a la masa y servir con nata montada o siropes.
alternativas
Las variaciones más extendidas son con ciruelas, arándanos, manzanas, pasas, frutas confitadas o incluso mezclando varias frutas. ¡Prueba con tu fruta preferida!
Esta receta me la inventé a raíz de una cena con amigas una noche de verano. Era una cena sencilla e informal, de gazpacho, tortilla y ensaladas en un ambiente alegre y cálido, por lo que quería darle un toque especial. El postre era helado y me estaba preguntando cómo hacer de su presentación algo original cuando miré en el congelador. Había láminas de hojaldre congelado y la imagen me vino a la cabeza. ¡Podía hacer cuencos comestibles al estilo de las heladerías! Esta receta no sólo es fácil, sino que permite diversos añadidos extra para los más golosos, o incluso cambiarla y no rellenarlos de helado, sino de ganache, natillas, fruta o nata con nueces.
ingredientes
1 lámina de masa de hojaldre (saldrán 4 cuencos)
8 cucharadas de azúcar (mejor morena)
preparación
Piensa de antemano que necesitarás cuatro moldes de flan, magdalenas o similar para horno, cuanto más altos mejor. Los cuencos tendrán el tamaño y altura de los moldes que uses. Lávalos, especialmente por fuera. También puedes optar por forrar su exterior de papel de aluminio ligeramente humedecido en aceite (mira "Cómo desmoldar un bizcocho: el sistema definitivo" para los detalles). Espolvorea la mitad del azúcar sobre una superficie de trabajo, coloca la lámina de hojaldre encima (si es congelada, déjala descongelar antes), y espolvorea por encima la otra mitad del azúcar. Pasa suavemente un rodillo de cocina por encima para adherir el azúcar a la masa, o hazlo apretando con las manos. Corta la masa en cuatro partes iguales. Si te quedan rectangulares pasa un poco el rodillo para estirar el lado más corto. También puedes cortar las puntas para que tengan el filo redondeado. Pon los cuencos boca abajo sobre una bandeja de horno. Coloca las láminas encima, de tal manera que cubran los moldes como una mesa de camilla. Si aprietas un poco la base cuando los cuencos endurezcan se podrán sostener solos en el plato. Hornea a 180 ºC hasta que tuesten. Deja enfriar y sirve los helados en ellos.
extras
Puedes bañar los cuencos en chocolate, todo su interior o sólo el filo (un poco de chocolate de cobertura derretido sobre un plato hondo y pasando los cuencos boca abajo por ellos). Al chocolate puedes añadir además almendras, nueces o avellanas. Otra opción es poner unos cuencos con el chocolate derretido, los frutos secos, siropes y demás en la mesa para que cada uno se haga el cuenco a su gusto.
alternativas
Si pasas el azúcar por las cuchillas de una batidora unos segundos el azúcar se pegará mejor a la masa y el dulzor de los cuencos será más homogéneo. Esto es válido tanto para azúcar blanca como morena. Otra opción es endulzar la masa con miel calentada con unas cucharadas de agua (dos de miel por una de agua aproximadamente).
Esta es una receta tremendamente sencilla y típica de Granada, donde se suele tomar como tapa en los bares (la tapa es prácticamente una religión allí), aperitivo en una comida o acompañando carnes como deliciosa y nutritiva alternativa a las patatas fritas.
ingredientes
1 berenjena
harina (yo suelo utilizar integral)
1 buen puñado de sal
aceite, a ser posible de girasol
miel de caña o, en su defecto, de abejas
preparación
Lava bien la berenjena y córtala a tiras como si fueran patatas fritas muy gruesas o patatas bravas, quitando las tiras de piel (si prefieres dejar la piel recuerda freírlas lo más posible para que se haga bien). Llena un bol grande con agua y la sal y ponlas a remojo un cuarto de hora. La sal sirve para quitarles el amargor. Escúrrelas bien y rebózalas en la harina, apretando un poco para ayudar a que se adhiera bien. Fríelas en abundante aceite. Cuando las saques ponlas a escurrir sobre papel de cocina o una rejilla para que no se ablanden. Servir con unos hilos de miel por encima o en el borde del plato para que cada cual se las endulce a su gusto.
extras
Puedes añadirle a la harina un poco de sal o espolvorearla por encima al servir para conseguir un delicioso contraste dulce-salado al estilo de los cacahuetes fritos con miel, o especiar la harina a tu gusto.
alternativas
Prueba a freír las berenjenas en tempura. También puedes probar con otras verduras, como calabacines, boniatos (batatas) o zanahorias.
Esta Nochevieja la hemos celebrado con una cena casera entre amigos y, aunque esta vez no hemos salido de fiesta, igualmente nos hemos acostado indecentemente tarde. Entre la excelente compañía, deliciosa cena, divertida conversación y Wii Sports y Wii Brain Academy la entrada en 2009 ha resultado memorable.
Próximamente postearé las recetas de las Almejas a la Marinera y los Huevos Rellenos que devoramos esa noche, entre otros manjares que preparó mi pareja, chef vocacional en todas las fiestas con ágape. Mientras tanto me centraré en los postres que preparé: Caramelo de chocolate con galleta (por definir de alguna manera a esa bomba para chocohólicos...jejeje) y la aquí explicada Tarta Maquera de Chocolate Blanco. 
En un principio le di vueltas al tema de la Navidad, pero ningún motivo me terminaba de convencer. O eran religiosos, o sosos, o complejos gráficamente. De repente, miré mi MacBook Pro de 17'' con su maravillosa manzana brillante y lo vi claro. Sí, es friki. Sí, por otro lado es triste poner una marca comercial en algo así (pero no paradójico, la Navidad es la época del consumismo por excelencia). Pero el dibujo era perfecto y el motivo también, pues todos los presentes somos maqueros en mayor o menor medida, así que sería un guiño a todos.
Volviendo a la Tarta, para ser la primera vez que hago semejante decoración quedó bien visualmente, provocó carcajadas y resultó deliciosa. Ten en cuenta que es bastante dulce. Si te gustaría más suave de sabor quita 50 gramos a la cantidad de chocolate de la receta y ¡lista para devorar!
ingredientes
1 lámina de masa brisa o quebrada
6 gramos de gelatina en láminas (si te pasas un poco no es problema)
350 gramos de chocolate blanco (si es para cocinar mejor)
390 gramos de nata líquida para montar
cacao en polvo (sin azúcar)
preparaciónColoca la lámina de masa brisa en un molde de entre 22 y 24 centímetros de diámetro, si viene con papel de hornear utilízalo. Si no, coloca debajo una hoja de papel de aluminio untada con un poco de mantequilla. Pincha la masa a conciencia con un tenedor y, si tienes, cubre su superficie con otro papel de aluminio y judías secas o garbanzos, esto evitará que la masa suba. Hornea 15 minutos a 180 ºC. Cuando endurezca retira los garbanzos y continúa horneando hasta que dore.
En un bol con agua fría pon la gelatina a hidratar 5 minutos. Se volverá blanda y transparente. Calienta la nata en un cazo y añade el chocolate, removiendo con una cuchara de palo hasta que se disuelva completamente y esté bien mezclado. Añade entonces la gelatina y remueve a fuego bajo para evitar que hierva un par de minutos. Deja entibiar la crema y viértela sobre la tartaleta de masa brisa. Deja enfriar y cuajar en el frigorífico por al menos 4 horas. Decora con el cacao a tu gusto.

Pepinho le añade unas semillas de cardamomo para aromatizarlo. También recomiendo un par de cucharadas de vainilla líquida de Vahiné o aroma de azahar líquido. Para decorar también puedes rallar por encima chocolate, tanto blanco como con leche o negro le quedará bien. Para la tartaleta recomiendo mojar los bordes en azúcar antes de hornear para endulzarla un poco. A la hora de servir puedes acompañarla de salsa de chocolate o nata montada.
alternativas
Supongo que con una lámina de masa de hojaldre puede hacerse igualmente, pero habrá que tener cuidado de no extenderla nada pues si no la base no será suficientemente consistente para aguantar la crema hasta que se enfríe. También puedes optar por hacerla con otro tipo de chocolate.
Durante este verano probé esta receta para la fiesta de despedida de mi querida Ioana, una mente privilegiada y una dulzura como ser humano que se nos mudaba a París. Necesitaba una receta fácil y rápida de hacer, que no tuviera las típicas complicaciones de los bizcochos con la levadura o con que si suben demasiado o no en el horno. Afortunadamente para estos casos de "necesito algo 100% fiable, delicioso y fácilmente simplificable" está i-Recetas, el blog de Pepinho, que es capaz de poner histéricas a tus papilas gustativas en menos de cinco segundos. Los brownies tuvieron un gran éxito así que el pasado viernes los repetí para mi cuñado Óscar.

>>140 gr mantequilla derretida (o margarina vegetal si lo quieres con menos calorías)
>> 2 huevos
>> 200 gr azúcar moreno (o blanco para un dulzor más intenso)
>> 125 gr harina
>> 25 gr cacao en polvo, mejor sin azucarar (yo le suelo echar 2 cucharadas)
>> 60 gr nueces picadas (si vienen enteras mételas en una bolsa de congelación y martilléalas un poco con el mango de un rodillo de cocina)




- 150 gr de harina blanca
- 75 gr de maicena
- 180 gr de margarina (en el original mantequilla)
- 50 gr de azúcar (en el original azúcar lustre)
- 1/2 cucharadita de esencia de vainilla (líquida, yo uso de la marca Vahiné)
- 60 gr de chocolate fondant (por ejemplo chocolate en tableta para cocinar postres)





Soy una fanática de la leche condensada (en su versión desnatada, para sentirme menos culpable). La utilizo cada día para hacerme cafés bombón (expresso con leche condensada), tés bombón (una taza de té aromático añadiendo leche condensada hasta conseguir el dulzor deseado) y cafés borgia (una taza de agua bien caliente, una cucharada de postre de café soluble, dos o tres de chocolate en polvo o 25 gr. en tableta y leche condensada al gusto). Pues sí, sin cafeína o teína mi día no tiene el mismo color. Lo del café es de familia paterna, desde que lo probé por primera vez de la taza de mi padre cuando tenía 4 o 5 años, abultando menos que los taburetes de la cafetería, he adorado su aroma, su sabor amargo pero amable y tomarlo muy caliente. El té es adopción de mis estancias en Reino Unido, donde para cualquier ocasión, cataclismo o impromptu se ofrece una taza de té. Próximamente hablaré con detalle de estas y otras bebidas deliciosamente adictivas, de formas de tomarlas y de las mejores marcas de referencia.

Hace mucho tiempo que quería probar esta receta. Me encantan los strudels tanto salados como dulces, y una vez perdido el miedo gracias a la receta de Strudel de Acelgas y Zanahorias que encontré en Always Curious me he lanzado a probar este gran clásico dulce. La única dificultad que encontré fue escoger la receta a seguir entre tantas y tan variadas que hay por la red, algunas daban instrucciones erróneas ¡y otras incluso se contradecían! Al final opté por una fuente de demostrada fiabilidad y placer: Jamie Olivier. Utilizando como guía su receta de Strudel de manzana a la nuez y canela y, como siempre en mi caso, simplificando en lo posible, he conseguido lo que pocas veces me ocurre: clavar una receta desde el primer intento.
2 manzanas verdes pequeñas o una bien grande, yo utilizo las Granny Smith el zumo de un limón80 gramos de mantequilla o margarina
150 gramos de nueces picadas (si las compras enteras utiliza un rallador y te quedarán estupendas, casi en polvo, yo suelo utilizar esta opción)
100 gramos de azúcar moreno
2 cucharadas de canela
8 hojas de masa filo (philo) (disponible en grandes superficies, puedes sustituirla por dos de hojaldre pero la verdad es que el sabor pierde mucho)
Pela las manzanas y córtalas en láminas lo más finas posibles (puedes utilizar un pelador de patatas para ello ;) y ponlas a remojo con el zumo de limón y medio vaso de agua. Pon la mantequilla en un bol y derrítela. Añádele las nueces, la canela, todo el azúcar excepto un par o tres de cucharadas y mezcla bien con una cuchara. Obtendrás una mezcla densa y oscura. No dudes en añadir un poco de mantequilla si es demasiado espesa. Ahora prepara una superficie amplia para trabajar. Extiende una lámina de masa filo y úntala con la mezcla, coloca otra lámina encima y vuelve a untar, así hasta que las hayas colocado todas una encima de otra. Si te falta mezcla vuelve a hacer respetando las proporciones y recuerda que aunque mezcles bien siempre quedará algo de azúcar en el fondo así que tenlo en cuenta a la hora de untar las láminas para que todas queden con el mismo azúcar. Escurre las manzanas bien y colócalas formando una murallita a lo largo de uno de los lados de las láminas. Viérteles encima cuatro cucharadas de la mezcla si te sobró y si no el resto del azúcar directamente (yo muchas veces ni le pongo azúcar a las manzanas y aún así sale dulce así que recomiendo no abusar del azúcar). Enrolla las manzanas con la masa y pinta tu strudel con los restos de la mezcla. Pliega los extremos. No te preocupes si no se pegan, sólo pliégalos bien y cuando la masa se haga quedarán fijos en su sitio. Pon el horno a 180ºC y hornea hasta que tenga un intenso color tostado y un aroma tremendo. Sirve caliente o hecho con pocas horas de antelación. Como es mejor comerlo caliente si lo vas a usar como postre en una cena haz antes de cenar el strudel y hornea justo antes de servir (no te preocupes, se hace rápido), o hornéalo antes de la cena y dale un golpe de horno a la hora de los postres. Al servir recuerda que la masa filo es quebradiza, al cortarlo trátalo con especial cuidado.
alternativasPuedes utilizar también otros frutos secos como las almendras o las avellanas, o mezclarlos a tu gusto. También puedes utilizar otras variedades de manzana o azúcar blanca.
extras
Los helados de vainilla o nata, o la nata montada le van estupendamente. Es muy común añadir a las manzanas un puñado de uvas pasas (no las he puesto porque no me agradan). También puedes añadir cardamomo alrededor del strudel al hornear o si lo encuentras en polvo en la mezcla de mantequilla para aromatizarlo más.
Una repostera llamada Jane Fisk ha hecho para la boda de su hija una tarta enorme reproduciendo bastante en detalle Mundodisco, ese mundo plano que viaja por el espacio soportado por cuatro gigantescos elefantes sobre una enorme tortuga y con el que Terry Pratchett tantas horas de disfrute nos ha dado a muchos lectores. En lo que se refiere al aspecto de la tarta, Jane incluso ha cuidado el detalle que colocar en órbita la luna, el sol y el agua que cae por el borde y, respecto al sabor, teniendo en cuenta que lo hace una repostera profesional, pues tiene que estar bien rica.
Viendo esta tarda me acuerdo de la Tarta la Cabina del Dr. Who o Festival Anual de Libros Comestibles. Es increíble las cosas que se pueden llegar a hacer con unos pocos ingredientes y un poco de imaginación. Otro ejemplo Elizabeth en su blog The Divine Gift of Motherhood da detalladas instrucciones de cómo hacer casitas de chocolate (ella hace todas las Navidades). En su receta hay que tener en cuenta que ella utiliza moldes para casitas, pero hay una cosa estupenda que se llama papel de aluminio con el que podemos hacer moldes propios. Por la red también se pueden encontrar moldes para tartas con la efigie de Darth Vader (máscara puesta, afortunadamente ;) o esculturas de verduras homenajeando a Alien.+ dulce, Español, gastronomía
Me encanta Waitless.org. Es un site que te explica cómo hacer pequeñas cosas de la vida diaria de una manera rapidísima pero manteniendo la eficacia, y te dan incluso un cálculo aproximado del tiempo que ahorrarás en tu vida. Las guías van desde calmar a un bebé instantáneamente hasta aparcar a toda velocidad (video especialmente espectacular y divertido, aunque no recomiendo imitarlos al menos que seas un especialista de cine). Los chicos de Waitless hacen también incursión en el mundo de la cocina con unos cuantos trucos, por ejemplo el Speedy sorbet, en que te enseñan cómo hacer un helado/sorbete no sólo de la manera más rápida posible, sino que es mil veces más sano que las recetas convencionales, pues no lleva huevo ni lácteos, sólo zumo (aunque supongo que todo es ir experimentando los límites de la receta). Ahora que se acerca el verano, muchos le sacaremos partido a esta receta (aconsejo usar un trapo para agitarlo y evitar congelarse las manos). Como prueba de que funciona posteo foto de mi primera prueba con el helado/sorbete, ¡estaba buenísimo!
El Festival Internacional de Libros Comestibles es un concurso anual/fiesta de los libros comestibles que se lleva a cabo cada día 1 de Abril en una ciudad diferente del mundo y cuyos beneficios se donan a organizaciones sin ánimo de lucro. Este año fué celebrado en Hong Kong y, como véis por la fotografías, es un evento tan divertido para el cerebro como atractivo para el estómago.
¿Y qué es un libro comestible? Pues es una obra artística hecha con comida e inspirada en un libro. Puede ser tanto la elaboración de un alimento con la forma de un libro como la creación de un objeto con clara referencia literaria (como en el caso de una de las obras, la Fiesta de No Cumpleaños de Alicia en el País de las Maravillas).



+ dulce, Español, gastronomía, noticias
Desde que vi la receta en i-Recetas (blog indispensable tanto si queréis probar recetas deliciosas como tener lectura interesante) he estado esperando a tener una celebración para probarla y, ¡voilá!, llega Semana Santa y nos juntamos unos cuantos de puente, ¿qué mejor que celebrar poder estar con gente estupenda?
La receta de estos toffees es tan simple que me dejó estupefacta, ¿tan fácil podía ser? ¿realmente no se iban a deshacer sin frigorífico? ¿sería demasiado empalagosos? La mejor manera de despejar dudas es lanzarse al ataque, así que seguí al pie de la letra las instrucciones, me quedé pasmada de cómo iba solidificando aquel mortero digno de casita de chocolate maldita y me lancé al súper a probar una variante con chocolate blanco y almendras por si... ejem...faltaban... que a lo mejor seríamos muchos y, claro, estando Taaaaan buenos...
Fudge es el nombre inglés dado a los caramelos que llevan chocolate. Para saber más acerca de ellos id al post con la fuente original de la receta: Caramelos fudge de chocolate.
250 gr. chocolate negro troceado (yo usé 70% con pepitas de cacao)
200 gr. leche condensada
38 gr. margarina (mantequilla en la receta original)
1 cucharilla de café de extracto de vainilla líquido (por ejemplo Vahiné)
8 cucharadas de arroz inflado sabor chocolate
preparación
Forra el interior de un recipiente o molde pequeño con papel de hornear o papel de aluminio, debe medir unos 10 x 20 cm., 15x15 cm. o similar. En un cazo a fuego muy bajo mezclar la margarina, la leche condensada y el chocolate troceado hasta que se fundan (es Muy Importante que no hierva en ningún momento la mezcla, retirar del fuego si es necesario). Cuando estén bien mezclados retiramos del fuego, añadimos el extracto de vainilla y removemos con una cuchara de palo un par de minutos, hasta que esté bien espeso y nos cueste mucho remover. Añadir el arroz inflado, mezclar y verter en el recipiente preparado. Poner a enfriar en el frigorífico. Cuando esté bien duro sacar y cortar en cubos (piensa que la altura a la que te quede la masa te dará la longitud del lado de los cubos). Guardar en un recipiente hermético, a ser posible fuera del frigorífico (si es dentro muy bien cerrado para mantener en lo posible el aroma). Servir en fiestas y celebraciones, cafés a todas horas y momentos de pecado varios.
extras
En i-Recetas se explica que el arroz inflado es un añadido para darle una nueva textura (si queréis los tradicionales no añadáis el arroz y punto). También se pueden añadir almendras (en el caso del chocolate blanco de las fotos usé crocanti de almendras de Vahiné), nueces, otros cereales de desayuno, trozos de galletas, etc.
alternativas
Para hacerlo con chocolate blanco sólo hay que substituir el tipo de chocolate, sin variar las cantidades. Para esta primera sesión de fudges utilicé tabletas estándar de chocolate blanco pero cuando tenga ocasión probaré chocolate blanco especial para cocina (se puede comprar en tiendas especializadas como Bonnoir o Chocolat Factory). Los sabores de blanco y negro no tienen nada que ver. Curiosamente todo el mundo se decantó claramente por uno o por otro pero ninguno por ambos (yo por el negro, claro), pervertidos hay de todos los gustos ;).



