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Había un mango en la nevera, un poco de parmigiano reggiano, hojaldre en el congelador y muchas ganas de comer algo con un poco de gracia pero cocinando el mínimo (estado también conocido como gourmet en estado de vagancia). De entrada pensaba hacerme una tarta o un pastel de mango con miel de caña, pero me entró la curiosidad de cómo sabría algo así pero salado y... voilá! La dulzura del mango se mezcla de maravilla con el salado del parmesano. Recomiendo servir con nata montada sin azúcar o tomates a la brasa si lo quieres como plato principal. También puedes tomarlo como postre añadiendo un poco de azúcar a las tiras de hojaldre y acompañándolo con, por ejemplo, helado. Lo único que he echado de menos es tener función grill en el horno para tostarlos un poco por encima.

ingredientes para cuatro unidades

1 lámina de masa de hojaldre
1 mango pequeño o mediano
4 láminas de queso parmesano
50 gr (aprox.) de mantequilla

preparación

Pela el mango y córtalo a trozos pequeños, coloca en un plato con medio vaso de agua y cocínalo en el microondas a unos 800W durante 5 minutos (hasta que los trozos estén muy blandos). Coloca una lámina de papel de hornear sobre una bandeja de horno. Estira encima, lo más posible, una lámina de hojaldre. Unta una nuez de mantequilla por encima y córtala en cuatro tiras iguales. Coge una tira y córtala en dos partes, si puedes una un pelín más larga que la otra. Pon una cucharada de mango, escurrido, en el centro de una de las partes, la lámina de parmesano y ciérralo. Coloca el paquetito encima de la otra lámina, girándolo 90 grados y cierralo de nuevo (¡fíjate en las fotos!). Unta la superficie con un poco de mantequilla. Repite la operación para el resto de tiras de hojaldre. Hornea a 180ºC hasta que el hojaldre haya subido y dorado. Sirve caliente.

extras

Para tomarlo como plato salado recomiendo usar mantequilla salada, añadir cebollino entre las dos capas de hojaldre o incluso queso para gratinar por encima. Vamos... ¡lo que se te ocurra!

alternativas

Usa otros quesos y frutas, por ejemplo emmental y manzanas.

Curry, la especia que se combina y hace combinar todo tipo de cosas. Cada día me gusta más porque permite descubrir un montón de mezclas deliciosas, la digiero bien y hace del simple arroz blanco los cimientos de un parque de atracciones para las papilas gustativas. Todo empezó porque el otro día tenía una mezcla de sentimientos del capricho "quiero curry" y la culpabilidad "debería comer más fruta". Ví los mangos en la frutería y ¡premio!, se me ocurrió esta combinación. Simple, rápida y realmente deliciosa, con una salsa tan buena que me infló el ego hasta el punto de aplaudirme mentalmente. Receta para dos personas si la acompañas con arroz, para lo que recomiendo servir en cuencos vertiendo el curry por encima, o para un comensal único con mucha hambre (con o sin arroz, la disfrutará, y si sobra algo siempre se puede congelar).

ingredientes

1 mango, mejor verde o poco maduro
1 cebolla mediana
1 zanahoria mediana o grande
1 diente de ajo
1 puñado de tomates baby
1 cucharadita de curry en polvo tipo Madras, que es un tanto fuerte (o 2 cucharaditas si te gusta tirando a picante), yo uso de la marca Merwanjee Poonjiajee & Sons
aceite de oliva o de girasol

preparación

Pela el mango y córtalo en tiras gruesas. Pela y corta la cebolla en juliana y el ajo como prefieras. Pela la zanahoria con un pelador de patatas y córtala usando el pelador en tiras lo más finas posibles. Corta los tomates en dos. En una sartén pequeña (diámetro de un plato de postre o un poco más) vierte el aceite hasta cubrir bien el fondo y calienta a fuego medio. Saltea la cebolla y la zanahoria, cuando la cebolla empiece a transparentarse añade el ajo, el curry y el mango. Sube a fuego fuerte y remueve mucho, procurando que el mango se tueste bien. Cuando el mango se ablande y haya soltado su jugo, añade los tomates y si ves que ha reducido mucho la salsa añade medio vaso de agua (o incluso uno si el asunto está realmente seco) y tapa la sartén para que se cuezan los tomates sin sufrir mucha evaporación (¡recuerda remover para que no se pegue nada!). Tu curry estará listo cuando los tomates estén hechos.

extras

Teniendo en cuenta que me he inventado esta receta, cualquier cosa que plazca al comensal. La piña natural o las ciruelas pasas añaden un dulzor de fondo al curry muy cariñoso. Para añadirle pollo, utiliza una pechuga de pollo cortada en tiras gruesas o el resultado de deshuesar los restos del típico pollo asado de los domingos, saltea el pollo en la sartén con el aceite y reserva, continúa con el resto de esta receta igual y añade el pollo junto con los tomates.

alternativas

Puedes utilizar el típico curry marca de supermercado, que suele ser bastante suave, pero tendrás que confiar en tu instinto y tu lengua para descubrir la dosis óptima. Recomiendo empezar con tres cucharaditas e ir sumando una a una durante la cocción según vayas catando la salsa. Recuerda que hay muchos tipos de curry, y si usas tipo Madras y te vuelve loco el picante... ¡no uses nunca más de tres cucharaditas rasas o tendrán que llamar a los bomberos para apagarte! ;) Sustituye el mango por piña natural si quieres un sabor mas refrescante, o utiliza los tomates que más te gusten, o incluso ráyalos antes y vierte la pulpa y el jugo para evitar añadir la piel al plato.

El clafoutis es un postre tradicional francés orginario de Limousin (zona de Limoges) tremendamente aromático y fácil de preparar. La base es una de las típicas combinaciones huevos-leche-harina con el añadido de cerezas u otra fruta y se sirve tibio, por lo que recomiendo hacerlo con horas de antelación y darle un golpe de horno antes de llevarlo a la mesa. El clafoutis (receta tomada de Food & Cook) se hace tanto en molde grande como en individuales (como en las fotos) y se suele aderezar con azúcar glas (pasa azúcar del tipo normal por la batidora y listo) espolvoreada por encima. Aunque lo extendido es hacerlo con cerezas deshuesadas, los expertos recomiendan poner cerezas enteras para que su jugo no impregne la masa. Como veréis en alguna de las fotos, uno de mis clafoutis es de color mas claro que los demás. Esto es debido a que el claro no lleva el azúcar moreno del resto, sino un edulcorante para diabéticos, así mi Tito Charlie puede disfrutarlos también (es uno de mis conejillos de indias culinario) . ¡Estoy muy contenta con el resultado, son mis primeros clafoutis y han resultado estupendos!

ingredientes

100 gr harina
100 gr azúcar blanca o 120 gr de azúcar morena
50 gr mantequilla o margarina
200 ml nata líquida (un brick pequeño)
50 ml de leche (1/4 de vaso, aprox.)
4 huevos
300 gr cerezas (aprox.)

preparación

Deshuesa las cerezas y córtalas a tu gusto, en mitades o en cuartos (yo las corto en dos láminas grandes y dos pequeñas con lo que queda). En un bol grande bate los huevos y cuando estén muy bien batidos añade el azúcar. Vuelve a batir intensamente para que se mezclen bien y añade la nata, la leche y la mantequilla derretida. Cuando tengas un caldo homogéneo añade la harina poco a poco batiendo para que no haga grumos (si es posible usa una batidora para esto). Te quedará una crema dulce. Precalienta el horno a 180 ºC. Ahora unta los recipientes con mantequilla o margarina y vierte la crema en ellos, con la precaución de no llenarlos hasta arriba, pues el clafoutis sube mucho en el horno y podría desbordar, aunque después, al sacarlo y dejarlo enfriar, se baja bastante. Deja caer sobre la masa los trozos de cereza y hornea hasta que haya subido y esté bien dorado, unos 25-35 minutos dependiendo del molde que hayas usado. Intenta que no se haga demasiado para que tenga una textura cremosa por dentro. Servir tibio y, si es posible, espolvoreado con azúcar glas por encima.

extras

Encontrarás muchas recetas en las que añaden cacao para hacerlo de chocolate (Jamie Oliver, Pepinho...). También puedes sumar frutos secos a la masa y servir con nata montada o siropes.

alternativas

Las variaciones más extendidas son con ciruelas, arándanos, manzanas, pasas, frutas confitadas o incluso mezclando varias frutas. ¡Prueba con tu fruta preferida!